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    June 26

    Amado Nervo

     
    En Paz
     
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    Muy cerca de mi ocaso
    yo te bendigo, vida
    porque nunca me distes
    ni esperanza fallida
    ni trabajo injusto,
    ni pena inmerecida.
    Porque veo al final de mi rudo camino
    que yo fuy el Arquitezto de mi propio destino
    que si extrage la hiel o la miel de las cosas.
    Fue poque en ellas puse hiel, o mieles sabrosas.
     
    Cierto, a mis lozanias va a seguir el invierno,
    mas tu nunca digistes que Mayo fuese eterno,
    halle sin duda largas noches de mis penas,
    mas tu no prometistes tan solo noches buenas.
     
    En canvio tuve algunas
    Santamente serenas.
     
    ¡Ame, fui amado, el sol acaricio mi piel!
    ¡Vida nada me debes!
    ¡Vida estamos en paz!
     
     
    Paisatge en Blanc i Negre
     
     
     


    Si tú me dices ven, lo dejo todo...
    No volveré siquiera la mirada
    para mirar a la mujer amada...
    Pero dímelo fuerte, de tal modo

    que tu voz como toque de llamada,
    vibre hasta el más íntimo recodo 
    del ser, levante el alma de su lodo
    y hiera el corazón como una espada.

    Si tú me dices ven, todo lo dejo...
    Llegaré a tu santuario casi viejo,
    y al fulgor de la luz crepuscular,

     

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    ÉXTASIS

    Cada rosa gentil ayer nacida,
    cada aurora que apunta entre sonrojos,
    dejan mi alma en el éxtasis sumida
    ¡nunca se cansan de mirar mis ojos
    el perpetuo milagro de la vida!

    Años ha que contemplo las estrellas
    en las diáfanas noches españolas
    y las encuentro cada vez mas bellas.
    Años ha que en el mar conmigo a solas,
    ¡y aún me pasma el prodigio de las olas!

    Cada vez hallo la naturaleza
    más sobrenatural, más pura y santa,
    Para mí, en rededor, todo es belleza:
    y con la misma plenitud me encanta
    la boca de la madre cuando reza
    que la boca del niño cuando canta.

    Quiero ser inmortal con sed intensa,
    porque es maravilloso el panorama
    con que nos brinda la creación inmensa;
    porque cada lucero me reclama,
    diciéndome al brillar: "Aquí se piensa,
    también aquí se lucha, aquí se ama

    Gracias a la vida

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    Gracias a la vida que me ha dado tanto.
    Me ha dado el sonido y el abecedario,
    con él las palabra que pienso y declaro:
    Madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
    la ruta y el alma del hombre que yo amo.
     
    Gracias a la vida que me ha dado tanto.
    Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
    Con ellos andube ciudades y charcos,
    playas y desiertos, montañas y llanos,
    y la casa tuya, tu calle y tu patio.
     
    Gracias a la vida que me ha dado tanto.
    Me dio el corazón que agita su marco
    cuando miro el fruto del cerebro humano;
    Cuando miro al bueno tan lejos del malo,
    Y cuando miro el fondo de tus ojos claros.
     
    Gracias a la vida que me ha dado tanto.
    Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
    Asi yo distingo dicha de quebranto,
    los dos materiales que forman mi encanto,
    y el canto de ustedes que es mi mismo canto
    y el canto de todos, que es mipropio canto.
     
    Gracias a al vida que me ha dado tanto.....!
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    June 05

    Federico Garcia Lorca

    Lliris copia
    Romance de la luna, luna

    La luna vino a la fragua
    con su polizón de nardos.
    El niño la mira, mira.
    El niño la está mirando.
    En el aire conmovido
    mueve la luna sus brazos
    y enseña, lúbrica y pura,
    sus senos de duro estaño.
    Huye luna, luna, luna.
    Si vinieran los gitanos,
    harían con tu corazón
    collares y anillos blancos.
    Niño, déjame que baile.
    Cuando vengan los gitanos,
    te encontrarán sobre el yunque
    con los ojillos cerrados.
    Huye, luna, luna, luna,
    que ya siento los caballos.
    Niño, déjame, no pises
    mi blancor almidonado

    El jinete se acercaba
    tocando el tambor del llano.
    Dentro de la fragua el niño
    tiene los ojos cerrados.

    Por el olivar venían,
    bronce y sueño, los gitanos.
    Las cabezas levantadas
    y los ojos entornados.

    ¡Cómo canta la zumaya,
    ay, cómo canta en el árbol!
    Por el cielo va la luna
    con un niño de la mano.

    Dentro de la fragua lloran,
    dando gritos, los gitanos.
    El aire la vela, vela.
    El aire la está velando.
     
     
     
    La Casada Infiel 
                 

    Y que yo me la lleve al río
    creyendo que era mozuela,
    pero tenía marido.
    Fue la noche de Santiago
    y casi por compromiso.
    Se apagaron los faroles
    y se encendieron los grillos.
    En las últimas esquinas
    toqué sus pechos dormidos,
    y se me abrieron de pronto
    como ramos de jacintos.
    El almidón de su enagua me
    sonaba en el oído,
    como una pieza de seda
    rasgada por diez cuchillos
    Sin luz de plata en sus copas
    los árboles han crecido,
    y un horizonte de perros
    ladra muy lejos del río.

    Pasadas las zarzamoras,
    los juncos y los espinos,
    bajo su mata de pelo
    hice un hoyo sobre el limo.
    Yo me quité la corbata.
    Ella se quitó el vestido.
    Yo el cinturón con revólver
    Ella sus cuatro corpiños.
    Ni nardos ni caracolas
    tienen el cutis tan fino,
    ni los cristales con luna
    relumbran con ese brillo.
    Sus muslos se me escapaban
    como peces sorprendidos,
    la mitad llenos de lumbre,
    la mitad llenos de frío.
    Aquella noche corrí
    el mejor de los caminos,
    montado en potra de nácar
    sin bridas y sin estribos.
    No quiero decir, por hombre,
    las cosas que ella me dijo.
    La luz del entendimiento
    me hace ser muy comedido.
    Sucia de besos y arena,
    yo me la lleve del río.
    Con el aire se batían las
    espadas de los lirios.

    Me porté como quien soy.
    Como un gitano legítimo.
    La regalé un costurero
    grande de raso pajizo,
    y no quise enamorarme
    porque teniendo marido
    me dijo que era mozuela
    cuando la llevaba al río.

     

    Prendimiento de Antoñito El Camborio

    En el Camino de Sevilla

     

     


    Antonio Torres Heredia,
    hijo y nieto de Camborios,
    con una vara de mimbre
    va a Sevilla a ver los toros.
    Moreno de verde luna
    anda despacio y garboso.
    Sus empavonados bucles
    le brillan entre los ojos.
    A la mitad del camino
    cortó limones redondos,
    y los fue tirando al agua
    hasta que la puso de oro.
    Y a la mitad del camino,
    bajo las ramas de un olmo,
    guardia civil caminera
    lo llevó codo con codo.

    El día se va despacio,
    la tarde colgada a un hombro,
    dando una larga torera
    sobre el mar y los arroyos.
    Las aceitunas aguardan
    la noche de Capricornio,
    y una corta brisa, ecuestre,
    salta los montes de plomo.
    Antonio Torres Heredia,
    hijo y nieto de Camborios,
    viene sin vara de mimbre
    entre los cinco tricornios.

    Antonio, ¿quién eres tú?
    Si te llamaras Camborio,
    hubieras hecho una fuente
    de sangre con cinco chorros.
    Ni tú eres hijo de nadie,
    ni legítimo Camborio.
    ¡Se acabaron los gitanos
    que iban por el monte solos!
    Están los viejos cuchillos
    tiritando bajo el polvo.

    A las nueve de la noche
    lo llevan al calabozo,
    mientras los guardias civiles
    beben limonada todos.
    Y a las nueve de la noche
    le cierran el calabozo,
    mientras el cielo reluce

    como la grupa de un potro.